Empieza por lo básico: un enfoque “core-first” para invertir en alternativos

El mundo de las inversiones alternativas está creciendo rápidamente, pero también lo está la confusión sobre cómo abordarlo. He visto inversionistas entrar a los alternativos con apuestas ambiciosas y exóticas —fondos de venture capital, hedge funds de cripto, estrategias de deuda distressed— antes de construir una base sólida. Rara vez es una buena idea.
Así como no empiezas a invertir en renta fija comprando deuda high-yield de mercados emergentes, tampoco deberías empezar en private markets con el equivalente a combustible para cohetes.
La realidad de los primeros pasos
En mi experiencia, tanto en un fondo de pensiones como ahora en un family office, los portafolios más efectivos que he visto no comenzaron con lo más llamativo. Comenzaron con lo más durable.
Cuando empezamos a construir nuestra asignación a alternativos en el family office, no iniciamos persiguiendo alfa a través de venture capital en mercados frontera. Empezamos con private credit. A primera vista puede parecer relativamente “aburrido”, pero ese era precisamente el punto.
Con demasiada frecuencia, los alternativos se presentan como la parte de mayor riesgo y mayor potencial del portafolio. Y aunque eso puede ser cierto en etapas más avanzadas, el primer objetivo debería ser construir una capa base que complemente las exposiciones tradicionales con ingresos, resiliencia y verdadera diversificación.
Educación antes que complejidad
La brecha de conocimiento en inversiones alternativas es real. He visto asesores muy inteligentes, con gran experiencia en mercados públicos, tener dificultades con las particularidades estructurales de los alternativos: capital calls, rezagos en valuación, perfiles de iliquidez, selección de gestores (GPs) y mecánicas de waterfall.
Esto no es una crítica. Simplemente, estos conceptos no son intuitivos a menos que hayas trabajado directamente con ellos.
Por eso creo firmemente que invertir en alternativos debería seguir la misma lógica que aplicamos en los mercados públicos: empezar por lo que puedes explicar con claridad, tanto a ti mismo como a quienes toman decisiones contigo.
En renta fija, eso podría ser Treasuries. En renta variable, el S&P 500.
En alternativos, los equivalentes suelen ser:
- Private credit con procesos sólidos de originación y vencimientos de corto a mediano plazo
- Real estate core o core-plus, que ofrece ingreso y sensibilidad a la inflación
- Fondos de private equity buyout diversificados, gestionados por equipos con amplia trayectoria
Estas estrategias no son las más “emocionantes” para contar una historia de inversión. Pero ofrecen rendimiento, estabilidad y aprendizaje. Y lo más importante: permiten que el inversionista —y el comité de inversión— se familiaricen con la mecánica de los alternativos antes de añadir mayor complejidad.
Una progresión práctica
Yo pienso en la entrada a los alternativos como una etapa con “ruedas de entrenamiento”. No porque los inversionistas sean poco sofisticados, sino porque la mecánica y la dispersión de resultados entre gestores en los mercados privados son muy diferentes.
Así es como pensamos en la secuencia de exposición:
- Private Credit – Primero, por su ingreso relativamente predecible, menor duración y claridad en el underwriting
- Private Equity – Después, para capturar crecimiento y creación de valor a lo largo de ciclos largos
- Real Assets – Infraestructura y real estate ofrecen protección contra la inflación y activos tangibles
- Hedge Funds – Para diversificación estratégica, pero solo con claridad sobre el rol de cada estrategia
- Venture Capital – La apuesta más agresiva dentro de alternativos
- Estrategias más especializadas – Situaciones especiales, cripto, nichos sectoriales, entre otras
Seguimos una secuencia similar en el family office, lo que permitió que el comité de inversión y el equipo ampliaran su confianza y comprensión en cada etapa antes de agregar la siguiente.
También evitó problemas de desempeño y de gobernanza que suelen surgir cuando se entra demasiado pronto en estrategias ilíquidas y altamente idiosincráticas.
Los alternativos son poderosos, pero no son magia. Como cualquier clase de activo, su éxito dentro de un portafolio depende de qué tan bien se entienden, se implementan y se gestionan.
El riesgo aparece cuando se intenta capturar alfa antes de dominar el beta.
Así que antes de invertir de lleno en ese nuevo fondo de venture capital enfocado en inteligencia artificial o en esa compleja estrategia de situaciones especiales, vale la pena preguntarse: ¿Ya construimos la base correcta?
Porque cuando llegue la siguiente corrección del mercado —o cuando se necesite liquidez— lo “aburrido” podría convertirse en lo más valioso.
Fuente: Análisis interno AWM