La debida diligencia holística es indispensable

La debida diligencia no se trata únicamente de validar métricas de desempeño o de cumplir con listas de verificación operativas. En inversiones alternativas —donde las relaciones son de largo plazo, las estructuras son complejas y los resultados dependen del camino recorrido— una DD efectiva debe ser integral. Debe reflejar todo aquello a lo que realmente te estás comprometiendo: aspectos financieros, operativos, reputacionales, filosóficos y relacionales.
Desde nuestra experiencia —primero en un fondo de pensiones y ahora en un family office— algunos de los peores resultados no surgieron de modelos equivocados, sino de falta de alineación y de puntos ciegos fuera del análisis puramente “de inversión”.
La calidad de la inversión es solo el punto de partida
La debida diligencia de inversión siempre será el eje central. El historial de desempeño, la claridad de la estrategia, la calidad del equipo, la ventaja competitiva y la construcción del portafolio son fundamentales. Pero en alternativas, esa suele ser la parte más sencilla.
La mayoría de los gestores saben contar una buena historia, mostrar un IRR atractivo y presentar materiales impecables. El verdadero trabajo comienza cuando se profundiza más allá de eso.
La debida diligencia operativa permite evaluar si realmente pueden administrar un negocio estable, con cumplimiento normativo y buen gobierno corporativo. Aquí entran temas como políticas de valuación, administración del fondo, ciberseguridad, proveedores de servicios, entre otros. Una lección aprendida a la mala: un fondo con desempeño de primer cuartil puede ser operativamente frágil. Y cuando surgen problemas, casi siempre son fallas operativas —no estratégicas— las que generan mayor impacto.
Riesgo y reputación: no deben ignorarse
La realidad es que los family offices no pueden darse el lujo de ignorar el riesgo reputacional. No eres solo un inversionista más en la estructura; tu capital está ligado a un nombre, una historia y, muchas veces, a un legado.
Por eso, hoy la debida diligencia debe incluir monitoreo de riesgos mediáticos, alertas regulatorias y revisión de prácticas fiscales. En Activest hemos decidido no invertir con gestores que presentaban retornos sobresalientes pero esquemas fiscales cuestionables. ¿La razón? Las estrategias fiscales agresivas suelen correlacionarse con prácticas contables demasiado “creativas”. Si están dispuestos a forzar los límites en un frente, es válido preguntarse en cuáles otros podrían hacerlo.
De igual forma, hemos reforzado nuestros filtros en torno a controversias ESG y patrones de gobierno corporativo. Un GP involucrado en conflictos laborales o sanciones pasadas quizá no impacte el NAV de este trimestre, pero sí puede afectar la reputación, los valores y la tranquilidad del inversionista en el largo plazo.
La alineación y la compatibilidad filosófica lo son todo
Algunas de las preguntas más relevantes en DD no están en el data room, sino en las conversaciones.
- ¿Piensan en términos de capitalización compuesta o en levantar el siguiente fondo?
- ¿Limitan el tamaño del fondo para preservar el desempeño o priorizan el crecimiento en AUM?
- ¿Cómo manejan los errores y cómo comunican cuando las cosas no salen bien?
Hemos rechazado fondos no por falta de desempeño, sino por falta de compatibilidad cultural. Si la visión sobre riesgo, alineación e interacción con inversionistas no coincide con la nuestra, la relación se deteriorará con el tiempo. No se trata solo de los números, sino de cómo se generan y de qué tan repetible es ese proceso a lo largo de 15 o 20 años.
Una de las cosas que más valoramos es precisamente esa alineación interna. Cometemos errores, como todos, pero nuestros objetivos y visión están realmente unificados. Desde el equipo de inversión hasta operaciones y el comité, todos entendemos que hacer crecer el capital y proteger la reputación de la familia son dos caras de la misma moneda.
La DD como filtro de relaciones de largo plazo
En última instancia, vemos la debida diligencia como el inicio de una posible relación estratégica. Ya sea con un GP, una plataforma de coinversión o una empresa operativa, la pregunta clave es:
- ¿Nos sentiríamos cómodos haciendo negocios con este equipo a lo largo de un ciclo completo?
- ¿Querríamos profundizar la relación si las cosas salen bien o nos sentiríamos expuestos?
Por eso avanzamos de forma gradual: primero primarios, después secundarios, luego coinversiones y, solo mucho después, inversiones directas. Cuando finalmente consideramos una inversión directa, ya hemos visto al GP bajo presión, en procesos de salida y en entornos complejos. Es ahí donde la confianza se vuelve tangible.
La debida diligencia holística no es solo una buena práctica: es una necesidad para construir un portafolio resiliente en inversiones alternativas. La calidad de la inversión, los procesos operativos, los riesgos fiscales y reputacionales, así como la alineación filosófica, son factores que deben evaluarse de forma conjunta.
Analizados de manera aislada, todos pueden parecer aceptables. Pero cuando se integran bajo un mismo marco de análisis, se convierten en un filtro poderoso que protege el capital y fortalece la confianza a lo largo de décadas.
Fuente: Análisis interno AWM